Las delicadas conservas con mandarinas

La mandarina, al igual que la naranja, es una fruta excelente para preparar deliciosas conservas que nos permitan recrear el placer de disfrutarla durante todo el año.  Para los entusiastas seguidores de las mandarinas en realidad es mejor, ya que su sabor es más dulce y delicado y por sus características, parece prestarse mejor para las conservas.  Licores, mermeladas, jaleas, gajos en almíbar y mucho más.  De manera que, ponte el delantal y… ¡manos a la obra!

Frasco de mermelada

Esterilización de frascos
Antes de comenzar, es importante tener en cuenta que los frascos para las conservas caseras deben estar perfectamente esterilizados, es decir, libres de bacterias y microorganismos que puedan contaminar el producto. Hay diversos métodos para la esterilización casera, pero cualquiera de ellos requiere que los frascos estén perfectamente limpios y secos, de manera que lo primero que debes hacer es lavar muy bien los frascos con agua caliente. Una forma de esterilizar los frascos es utilizando el calor del horno; para ello, debes colocar los frascos boca abajo en el horno, sobre un paño limpio, y dejarlos por lo menos 10 minutos a una temperatura de 140°C o hasta que notes que están perfectamente secos. También deben esterilizarse las tapas. También debes tener en cuenta que, al verter la mermelada o dulce caliente en el frasco, éste puede romperse. Para evitarlo, recuerda entibiar los frascos en el horno antes de rellenarlos, colocarlos sobre un paño limpio para evitar el cambio brusco de temperatura que también puede romper el frasco, y llenar dejando unos 2 cm. libres hasta del borde.

Pasteurización
Otro método para evitar la proliferación de bacterias es la pasteurización, que es muy fácil de hacer. Consiste en colocar los frascos de conservas en una olla evitando el contacto directo del cristal con el metal, por ejemplo apoyando los frascos sobre una rejilla de madera o un paño grueso doblado en cuatro. Se llena la olla con agua y cuando está hirviendo, se introducen los frascos remojándolos en el agua caliente unas cuantas veces para que no sufran un cambio brusco de temperatura que podría romperlos. Una vez en el agua hirviendo se los deja unos minutos hasta que salga todo el aire, se tapan herméticamente y se cubren con agua caliente. Se dejan hervir el tiempo indicado por la receta, luego se retiran y se dejan enfriar. Las conservas así pasteurizadas pueden durar hasta un año, pero una vez abierto el frasco, debes mantenerlo en el refrigerador.

Mermelada de mandarina y jazmín
Ahora sí, una deliciosa receta que combina el sabor y el aroma de dos delicadas protagonistas del reino vegetal: mandarinas y jazmines. ¡Bon apetit!

Ingredientes

  • 50 o 60 flores de jazmín
  • 20 mandarinas
  • 300 gr. de azúcar
  • 10 hebras de azafrán

Preparación
Exprimir las mandarinas. Preparar un almíbar con el jugo de las mandarinas y el azúcar. Perfumar y dar color con las hebras de azafrán. Revolver hasta que espese. Por otra parte verter en una sartén un poco de aceite de buena calidad y dorar los pétalos de jazmín. Rebozar los pétalos en azúcar blanca y añadirlos a la mermelada. Envasar y pasteurizar durante 30 minutos.

Ideal para: desayunos y meriendas, y también para salsear carnes rojas.

Foto jazmín: vía Flickr

Todo sobre las naranjas y mandarinas orgánicas

Los cítricos que se ofrecen por Internet en forma directa del productor al consumidor tienen como característica principal el ser cultivos orgánicos.  No se trata sólo de no utilizar pesticidas o fertilizantes; de hecho, cultivar naranjas en forma orgánica forma parte de una cultura que te invitamos a conocer.

Naranjas mandarinas

Cuidemos el planeta

En las últimas décadas los consumidores han demostrado su preferencia por los productos elaborados en forma respetuosa del ambiente, las culturas y los trabajadores.  Así, se han popularizado opciones como el comercio justo y los productos “bio”.  Sin embargo, no todos los alimentos que se publicitan como “bio” lo son, sino que deben responder a exigentes normativas y precisas condiciones de producción, como por ejemplo las que establece el Codex Alimentarius, según el cual la producción ecológica es “un sistema de ordenación de la producción que promueve y mejora la salud del agrosistema, con inclusión de la biodiversidad, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo”.  Los eco-productores deberían minimizar el uso de fertilizantes y plaguicidas y en caso de utilizarlos, preferir los naturales, entre otras cosas.  En pocas palabras: una forma de producción que cuida el planeta.

Ecológico, orgánico, biológico

En realidad, todas estas palabras son sinónimos que caracterizan una forma de agricultura respetuosa del ambiente, que sustituye las técnicas tradicionales por otras destinadas a preservar las especies y el paisaje.  Lo bueno de este tipo de producción es que disminuye la contaminación del agua y el suelo, restituye los nutrientes del suelo y permite que las especies silvestres vuelvan a reproducirse y vivir en las 700.000 ha. que actualmente abarcan los cultivos orgánicos en España, que abarcan cereales, olivos y frutos secos.  Sin embargo, debe tenerse en cuenta que si los cultivos orgánicos están demasiado cerca de otros no orgánicos (hasta 500 metros), se corre el riesgo de que las plantas se combinen y los productos no resulten 100% orgánicos o libres de transgénicos.  Por otra parte, algunos términos utilizados en el etiquetado, como “natural” o “sin conservantes ni colorantes”, se refieren al contenido de los alimentos y no a la forma de producción.

Rama con frutas

Pro y contra de los alimentos ecológicos

Los entusiastas de la agricultura ecológica afirman que los alimentos orgánicos son más nutritivos y sabrosos que los tradicionales, y la ciencia parece que comienza a darles la razón:  la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) demostró que el jugo de las naranjas orgánicas tiene un ¡10% más de vitamina C que las convencionales!  Aunque las naranjas orgánicas pueden ser más pequeñas y de color menos vistoso que las tradicionales, están más sanas ya que la recolección se realiza cuidadosamente a mano para evitar que se dañe la fruta.  Quizás su mayor inconveniente sea el precio, un poco más caro que el de las naranjas y mandarinas que podemos encontrar en el mercado, pero las garantías de calidad y ausencia de productos químicos compensan con creces el mayor costo.

Rutilante postre con mandarinas

¿Quieres preparar un postre con mandarinas que convertirá hasta el plato más humilde en una cena espectacular? Hemos encontrado esta receta especial; seguramente disfrutarás preparándola tanto como al saborear el resultado final. Son las crepas soufflé con salsa de chocolate, helado de yuzu y mandarinas flambeadas. Estos ingredientes te permitirán preparar un postre para 4 a 6 personas, en treinta minutos. ¿Qué más se puede pedir?

MandarinoIngredientes
Para las crepas

  • 125 gr. de harina
  • 1 pizca de sal
  • Un huevo
  • 1 cucharada de mantequilla derretida, un poco más para freír
  • 300 ml. de leche
  • Ralladura de 1 mandarina

Para el relleno soufflé

  • 2 claras de huevo
  • 225 gr. de crema de leche
  • El jugo de 1 mandarina
  • 3 cucharadas de azúcar impalpable

Para la salsa de chocolate

  • 50 gr. de azúcar
  • 50 ml. de agua
  • 175 gr. de chocolate aromatizado con naranja

Para el helado de yuzu

  • 500 gr. de helado cremoso de vainilla
  • 2 cucharadas de zumo de yuzu o jugo de limón )

Para las mandarinas flambeadas

  • 50 gr. de mantequilla
  • 2 cucharadas de azúcar impalpable
  • 2 mandarinas peladas y segmentados
  • 2 cucharadas de licor de naranja

Preparación
Parece complicado pero es muy fácil. Para empezar, precalentar el horno a 200°C. Primero se deben hacer las crepas. Para esto, colocar la harina y la sal en un tazón, hacer un hueco en el medio y poner el huevo. Añadir la mantequilla derretida y la leche y mezclar hasta formar una pasta suave. Incorporar la ralladura de mandarina y deje reposar por una hora. Luego calentar un poco de mantequilla en una sartén a fuego medio-alto, verter una cucharada de pasta como para cubrir la base de la sartén, cocinar 1 a 2 minutos, dar vuelta y cocinar un minuto más del otro lado. Retirar de la sartén y colocar en un plato. Repetir el proceso hasta terminar la pasta.

Para el relleno soufflé, colocar las claras de huevo en un tazón y batir a punto de nieve. Verter la crema sobre las claras, junto con el jugo de mandarina. Mezclar suavemente en forma envolvente para que no se baje el punto de nieve.

Colocar las crepas sobre una placa para horno, una cucharada de relleno en el centro y doblarlas por la mitad. Espolvorear con azúcar impalpable. Hornear 3 a 5 minutos o hasta que estén doradas.

Ahora vamos a preparar la salsa de chocolate. Es muy fácil: colocar el azúcar y el agua en una cacerola y llevar a punto de ebullición; bajar el fuego y dejar hervir 1 a 2 minutos. Añadir el chocolate y revolver hasta que quede suave. Retirar del fuego.

Para finalizar, el helado de yuzu. ¿Sabes qué es el yuzu? Es un cítrico japonés que muestra la fotografía más arriba, una fruta tradicional que se utiliza por su corteza aromática en gastronomía y la elaboración del sake y la cerveza japonesa. Puedes conseguir yuzu en los mercados orientales o reemplazarlo por jugo de limón. Colocar el helado cremoso de vainilla en un bol y batirlo hasta que esté blando, añadir el jugo de yuzu, mezclar bien y volver a ponerlo en el congelador hasta el momento de servir.

Último paso: los gajos de mandarina flambeados. Calentar la mantequilla y el azúcar en una sartén hasta que tome punto de caramelo, añadir los gajos de mandarina y revolver para cubrirlos con caramelo. Verter el licor de naranja, flambear y cocinar un minuto.

Ahora sí, ya está todo listo para preparar los platos:
Colocar las crepes soufflé en los platos y bañar con salsa de chocolate. Agregar las mandarinas flambeados y coronar con una cucharada de helado y un poco más salsa de chocolate. ¡Delicioso!

Foto del Yuzu: vía Wikipedia

La mandarina, hermana pequeña de la naranja

La mandarina es el fruto del mandarino, otro árbol de la gran familia de las rutáceas, e integrante del grupo de las hespérides, más de veinte variedades de frutas comestibles caracterizadas por su pulpa formada por pequeñas y numerosas vesículas llenas de jugo. El mandarino es más pequeño y delicado que el naranjo, y la fruta también es más pequeña. También es más perfumada y fácil de pelar, lo que la convierte en una hermana pequeña de la naranja pero muy apreciada.

Mandarinas

Datos interesantes
La mandarina proviene de las regiones más cálidas de China e Indochina, y llegó a Europa precedida por su fama adquirida en los más grandes mercados de Asia. Tomó su nombre del color de la vestimenta de los mandarines, como se llamaba a los altos gobernantes de China. En la actualidad hay decenas de variedades propias de cada lugar del mundo, pues su cultivo llegó a Europa en el siglo XIX y desde allí se extendió a todo el planeta.   El nombre de la mandarina en distintos idiomas y hasta en el propio castellano nos da algunas pistas acerca del origen y evolución de esta fruta deliciosa; por ejemplo, en inglés se dice “tangerine”, informándonos que alguna vez se la relacionó con Tanger, antigua ciudad de Marruecos, puerta oeste del Estrecho de Gibraltar. Básicamente, las mandarinas se organizan en cuatro grandes grupos: Clementinas, Clemenvillas, Híbridos y Satsumas.

La mandarina clementina
Comencemos por las Clementinas, de color naranja intenso, algo aplanadas y sin semillas, fáciles de pelar y de buen sabor; se cree que provienen de una combinación entre la mandarina y una naranja silvestre de Argelia. En realidad, las Clementinas son una gran familia con variadas integrantes.

  • Clementina Fina: gran calidad, tamaño pequeño o mediano. Se recolecta entre noviembre y enero. Llamada también Clementina sin hueso y Clementina del terreno. Muy buen contenido de jugo y excelente perfume y sabor, la fruta puede permanecer más tiempo en el árbol sin sufrir alteraciones.
  • Oroval: redondeada, un poco más grande que la anterior, de corteza granulosa, fácil de pelar. No dura mucho tiempo en el árbol; se recolecta entre noviembre y diciembre.
  • Arrufatina: Es una mutación de la mandarina clementina de Nules; se la descubrió en Villarreal, provincia de Castellón de la Plana, a comienzos de la década del 70 del siglo pasado. Es una fruta de buen tamaño, sin semillas y con aceptable contenido de jugo. Madura unas tres semanas antes que la Clementina de Nules, pero debe recolectarse en forma precoz ya que no tolera bien la permanencia en el árbol.
  • Clemenules: grandes, achatadas, muy jugosas, de buen sabor y sin semillas. Se recolectan entre noviembre y enero. Maduran simultáneamente con la Clementina Fina, pero los frutos no soportan mucho tiempo en el árbol. Son de maduración temprana y buena calidad, cáscara gruesa y rugosa pero fácil de quitar, de color naranja intenso. Se las conoce también con otros nombres, como Nulesina, Clementina Reina y Clementina Victoria. En realidad es una mutación espontánea de la mandarina Clementina Fina; se la detectó por primera vez en Nules a mediados del siglo XX.

Queda mucho en el tintero, como las llamadas Clemenpons y Clementard, la Hernandina, descubierta en Valencia, la Marisol proveniente de Castellón de la Plana, Oroval, Tomatera de intenso color rojizo y la Afourer o Nadorcot, el último descubrimiento en cuanto a mutaciones, proveniente de Marruecos, de brillante color rojo y que todavía no se encuentra en el mercado.