Hespérides, las manzanas de oro

Manzanas de oro

Se cree los navegantes griegos, al pasar por las costas de Valencia, descubrieron las naranjas, doradas como las manzanas de oro del mitológico Jardín de las Hespérides. De allí provienen todos los nombres científicos relacionados con la naranja: hesperidium (tipo de fruto) y hesperidina (flavonoide contenido en la piel de la naranja). A continuación, la famosa leyenda de las Hespérides.

Manzanas de oro¿Quiénes eran las Hespérides?
Según la mitología griega, las hespérides eran unas ninfas encargadas de cuidar un jardín que poblaba la cima del Monte Atlas, y que había sido el regalo de bodas que recibió la diosa Juno al casarse con Zeus, el rey del Olimpo, de parte de su suegra, la diosa Gea. Las hespérides eran las tres hijas de Héspero, el dios de la tarde, y además de ellas (ya que las manzanas eran muy codiciadas, por las hespérides y las atlántides entre otros seres maravillosos), el jardín era custodiado por también por Ladón, un impresionante dragón de cien cabezas.

El trabajo N° 11
Si algo te resulta familiar, es porque el anteúltimo trabajo de Hércules fue, precisamente, robar manzanas del jardín. En realidad, según la mitología, Hércules debía realizar diez trabajos, pero parece que después se le encomendaron dos más, ya que Euristeo no quiso contabilizar aquéllos en los que el semidiós había recibido ayuda… Así, el trabajo N° 11 fue robar manzanas del jardín de las Hespérides. Hércules no sabía dónde se encontraba el jardín, de manera que primero tuvo que capturar a Nereo, dios del mar, para obtener esa información. Según otras versiones de la leyenda, Hércules le pidió ayuda a Prometeo, liberándolo de su eterno sufrimiento a cambio de su ayuda, y en algunos casos Hércules también como parte de este trabajo mata a Anteo, un gigante hijo de Poseidón y Gea, que obligaba a luchar con él a todos los que pasaban. La mitología nos explica que Anteo era invencible mientras sus pies tocaran la tierra, y Hércules pudo vencerlo colgándolo de un árbol. Tras algunos artilugios, como engañar al gigantesco Atlas para que fuese él a buscar los frutos mientras Hércules sostenía los cielos, nuestro héroe consiguió las manzanas de oro y se convirtió en el único que pudo robarlas.

Naranjas de Marruecos
El Jardín de las Hespérides se encontraba en el Monte Atlas, en la actual Marruecos; de hecho, se cree que las famosas manzanas de oro no eran otra cosa que… naranjas. Las naranjas marroquíes se caracterizan por su buen sabor y color; sobre la costa atlántica se producen naranjas tipo Valencia, aunque en realidad hay más de treinta variedades. La zona del Gharb, con su clima cálido y húmedo, es uno de los pocos lugares donde todavía se producen naranjas sanguíneas.

Foto: “The Garden of the Hesperides”, c. 1892, de Frederic Leighton (1830-1896), Museo de Liverpool