Historia de los cítricos

Los cítricos, con su aspecto colorido y perfumado, impresionan a los viajeros de todos los tiempos. Aunque en la antigüedad los frutos cítricos no estaban integrados a la dieta, sí eran conocidas las propiedades de las flores y aceites esenciales de los frutos para la elaboración de perfumes y otras sustancias químicas como repelentes de insectos. Debía pasar mucho tiempo hasta que las naranjas pasaran a formar parte de la gastronomía mundial.

Un origen incierto
Se cree que los primeros cítricos aparecieron en Medio Oriente; el antepasado más antiguo conocido, es la variedad Citrus medica L., que probablemente Alejandro Magno introdujo en la cuenca del Mediterráneo desde la India… y todavía se cultiva. Su fruto es la cidra, poncil, limón francés o toronja, muy apreciada por sus propiedades aromatizantes y usos medicinales, ya documentados por Plinio el Viejo en su Historia Naturalis; de hecho, sus semillas ya eran conocidas 4.000 años antes de nuestra era. Este fruto, llamado etrog en hebreo, es una de las especies rituales utilizadas en la fiesta de Sucot. Llegó a América de la mano de los conquistadores, que lo introdujeron en Florida, Puerto Rico y California. Antiguos murales egipcios muestran árboles de cítricos, y también hermosas cerámicas de Pompeya y Cartago. En realidad, no se sabe muy bien cómo el cidro evolucionó hacia los exquisitos cítricos actuales como la naranja dulce, el limón, el quinoto o kumquat y el pomelo, pero sí que su cultivo se extendió por el norte de África, España y Siria y que la llamada «naranja Portugal», en el siglo XV, produjo una verdadera revolución en el cultivo de cítricos.

La mandarina y otros cítricos se dan a conocer
Las mandarinas eran conocidas en China alrededor del siglo X, pero no en Europa, donde llegaron sólo a comienzos del siglo XIX: fueron un regalo de una provincia mandarín a Inglaterra. Otro cítrico, el pomelo (Citrus Grandis) por influencia del idioma inglés se confunde con la toronja (Citrus paradisi), llamada también Shaddock y “manzana de Adán”; apareció en Palestina a comienzos del siglo XIII y fue cultivada por los árabes. Este cítrico era considerado incomible hasta que Al Duncan, en 1892, consiguió unas plántulas con mejor resultado, tanto que el fruto se llamó “pomelo Duncan”: el árbol original todavía vive en Florida. El limón, por su parte, fue mencionada por primera vez en Europa por Sir Thomas Herbert en su libro de viajes: descubrió naranjos, limoneros y árboles de lima frente a la isla de Mozambique a mediados del siglo XVII.

Comienza la industria americana de la naranja
Las primeras semillas de cítricos de América fueron introducidas por Cristóbal Colón en la isla de Haití en 1493; para 1565 ya crecían felizmente en Florida y Carolina del Sur. En 1790 se exportaron alrededor de 3000 galones de jugo de naranja, pero la industria comenzó a desarrollarse rápidamente a partir de 1821, cuando los españoles abandonaron sus territorios en América. Así comenzó la historia de esta fruta que hoy podemos saborear fresca, congelada, en mermeladas y jugos concentrados.