Los vinos y los cítricos, sabores hermanos

Los expertos gourmets pueden aconsejarnos acerca de los mejores maridajes entre vinos o cítricos, ya sea en forma de postres, salsas o lo que tu imaginación te dicte. Pero hay más: los más importantes catadores de vinos pueden descubrir sabores cítricos en las diferentes cepas; de hecho, los tres ácidos orgánicos presentes en la uva son el tartárico, el málico… y el cítrico, aunque este último desaparece durante la destilación. ¿Quieres saberlo todo acerca de estos sabores hermanos? ¡Sigue leyendo!

Los blancos
Es en los vinos blancos donde más se aprecian los aromas cítricos. Por ejemplo el Chardonnay, uno de los más populares, tiene un aterciopelado sabor cítrico, mientras que el Pinot Gris es un poco más ácido ya que se trata de un vino joven. El Sauvignon Blanc es otro popular vino blanco, un poco más seco y menos afrutado que otros, pero que ofrece un acabado fresco. Los blancos de región de Rioja, en España, tienen aroma a frutas ácidas, y los que combinan uvas como la Moscatel de Alejandría ofrecen un delicado perfume de corteza de naranjas y miel de azahar. Los impactantes vinos de Hungría, elaborados con uvas como la Aszú, sobremaduradas, combinan aromas de cítricos y frutas confitadas. Los vinos de uva Perellada tienen aromas a azahar y corteza de limón, y otro blanco muy popular, el semillón, también comparte algunas notas cítricas.

Los aperitivos y otras bebidas
Los aperitivos son vinos ligeros y delicados que se beben al comenzar la comida; los mejores son los secos como el Riesling, cuyos sabores cítricos complementan las comidas livianas como ensaladas o mezclas de hojas verdes. Otra bebida muy apreciada, la ginebra, puede evocar junto con su aroma a enebro, marcados perfumes cítricos como naranja, limón y azahar. Las cervezas también pueden tener aromas cítricos, como lima y piel de naranja seca o cáscara de limón, en especial las llamadas cervezas artesanales de suave sabor amargo.

Combina aromas y sabores cítricos
Si bien hasta hace algunos años había unas reglas de maridaje de bebidas y comidas bastante estrictas, en la actualidad se considera que los maridajes sólo deben estar regidos por el gusto del consumidor. En realidad hay algunas reglas sencillas y fáciles de aprender que se basan en el equilibrio de los sabores, de las que hemos seleccionado las que se refieren a los vinos y los platos que llevan como ingrediente la naranja.

  • Aperitivos: los vinos blancos jóvenes, frescos y cítricos van bien con los mariscos.
  • Ensaladas y verduras: si están aderezadas con limón, el sabor del vino se verá afectado; si se van a beber vinos blancos, frescos y afrutados o de sabor intenso, lo mejor será evitar el vinagre y el limón.
  • Pastas: blancos refrescantes con aromas frutales.
  • Aves: si están aderezadas con limón o salsas cítricas, se recomienda un blanco tipo Chardonnay. Si son grasosas y llevan salsas agridulces se pueden combinar con tempranillos, Pinots Noir o Merlots.
  • Postres: los postres con naranjas, debido a su acidez, requieren vinos con cierta acidez también, aunque si son muy dulces van mejor con los moscateles; los postres cremosos de base cítrica, como muses o sorbetes, combinan perfectamente con los vinos tipo Riesling. Más modernamente, se puede elegir una buena cerveza blanca dulce.

Foto: vino, vía Morguefile

Cerveza: vía Morguefile