Etiquetas naranjeras y papel de seda español

Antes de la “era Internet” los productores de naranjas envasaban las frutas en cajas de diversos tamaños que se decoraban con un testero, cartel, cromo o más sencillamente, etiqueta naranjera. Por lo general llevaban algunos datos del productor, pero se destacaban por su creatividad y colorido. Un recorrido por antiguas reservorios en museos o en los hogares de entusiastas coleccionistas de etiquetas, nos invita a hacer este viaje por la historia.

Los comienzos
Los cromos o etiquetas naranjeras comenzaron a utilizarse en la década del 20 del siglo pasado, ya que los productores deseaban diferenciarse, identificar sus naranjas y llamar la atención de los clientes utilizando diversos diseños como figuras humanas, animales, flores, motivos folklóricos o mitológicos o lo que la imaginación dictara. En realidad según los estudiosos del tema, es interesante hacer notar que recién después de la Guerra Civil Española, estos diseños comenzaron a incluir la imagen de la fruta como elemento principal. Los cromos se utilizaron hasta la década del 60 del siglo XX, cuando las cajas de cartón o plástico comenzaron a ser impresas y las etiquetas dejaron de utilizarse.

Papel de seda español
Según un estudio del año 1996, existieron desde comienzos del siglo XX más de 3.400 marcas de naranjas. El Museo de la Naranja de Burriana, por su parte, conserva más de 5000 carteles de naranjas, y se cuentan varios coleccionistas que publican sus tesoros en Internet. Otro delicado detalle era el papel de seda en el que se envolvían las naranjas: existieron más de tres mil marcas de papel de seda español; una espectacular colección se puede visualizar en el sitio «legufrulabelofolie».   La finalidad del papel de seda era ofrecer al cliente una vista más lujosa y apetitosa de la fruta, proporcionar un distintivo de calidad, identificar a la empresa, y también proteger y conservar la fruta, ya que el papel de seda evitaba que la podredumbre de una naranja se contagiara a la de al lado. Los primeros papeles de seda eran lisos y sin inscripciones y datan de 1826; los primeros impresos son de comienzos del siglo XX.

Oficios de la naranja

La creación e impresión de los carteles o cromos, y también la fabricación del papel de seda implica la existencia de oficios hoy desaparecidos, al igual que las personas que trabajaban en la producción de las fincas. Por ejemplo, las cajas se fabricaban directamente en la línea de playa a la que llegaban los grandes carros cargados de naranjas recién cosechadas. Para envolver las naranjas en papel de seda se contrataban mujeres llamadas empapeladoras; trabajaban de cuclillas en el suelo, alrededor de las montañas de cítricos.

Foto: vía etiquetasdefrutas

Foto: vía Museo de la Naranja

Vida y obra de la naranja

La naranja es una fruta llena de historia y cultura; sus virtudes son conocidas desde hace milenios, y sigue siendo una de las integrantes más populares de la canasta familiar.  Para saberlo todo acerca de su origen y evolución, lo mejor es visitar el Museo de la Naranja que se encuentra en la ciudad de Burriana.

La ciudad de Burriana
Burriana es una ciudad íbera que alcanzó su plenitud en el siglo IX.  Hasta el siglo XVIII fue una ciudad amurallada, pero en la actualidad es una de las ciudades más pujantes de Castellón.  Se encuentra al sudeste de la provincia, en la comarca de la Plana Baja, al borde del Mediterráneo y rodeada de naranjos.  Es que la economía de la región prácticamente se basa en el cultivo de cítricos; por ejemplo, el puerto fue construido especialmente para la exportación de estos frutos.

El Museo de la Naranja
Precisamente en el centro de la ciudad se encuentra un edificio de estilo modernista, construido en 1910, de arquitectura despojada, en el que funciona el Museo de la Naranja, una iniciativa de los productores locales.  Es el único museo de Europa dedicado a las doradas y deliciosas naranjas, dedicado a investigar y divulgar la historia del cultivo, comercio, transporte, industria y publicidad de la naranja.  El museo está organizado en seis salas que recorren la historia de la agricultura de la región y el comienzo de las plantaciones de naranjos en los siglos XVIII y XIX, el cultivo y recolección, la evolución del almacenamiento y exportación.  Además, posee un completo archivo que alberga las más de cinco mil marcas de naranjas que existieron, 800 libros, 1000 fotografías y los famosos papeles de seda que envolvieron las naranjas destinadas a la exportación y son una verdadera muestra de arte gráfico.

Servicios del Museo
El Museo de la Naranja ofrece una Exposición Itinerante que muestra en forma resumida la historia de la citricultura a través de una selección de sus documentos.  Está organizada en 36 paneles que recorren las más importantes ciudades y capitales del mundo como Nueva York, Toronto y Madrid.  Además, organiza anualmente el Certamen Internacional de Fotografía de la Naranja, una convocatoria abierta que invita a expresarse por medio de la imagen acerca de las facetas agrícola, comercial, artística y social de la naranja.

Información práctica
Es muy fácil llegar a Burriana por aire, por tierra o por mar, ya que se encuentra a sólo 406 Km. de Madrid por la carretera AP-7 salida 48.  Si prefieres volar, llegarás al Aeropuerto de Manises, en Valencia, a 65 Km. de distancia.  Los amantes de los trenes podrán abordar la línea Valencia-Castellón, mientras que los navegantes pueden llegar hasta el Club Náutico en sus embarcaciones deportivas.
El Museo de la Naranja se encuentra exactamente en  c/Major, 10 y está abierto de martes a sábados de 10 a 13 y de 16 a 20h.  Los domingos y festivos de 10 a 14.  En verano, está cerrado los días domingo.

Foto: vía Museo de la Naranja

Naranjas y turismo, viajando por el mundo

Seguramente conoces las famosas rutas del vino, de los olivos, de los quesos… Rutas turístico-gastronómicas que invitan a saber más acerca del alimento, su historia, sus características, y conocer a las familias que se dedican a su producción. ¡Las naranjas no podían ser menos! No importa qué lugar del mundo visites, siempre podrás combinar naranjas y turismo.

Ruta de la Naranja en América
Tal vez la más famosa sea la de Panamá; de hecho este país centroamericano es un gran productor de naranjas jugosas y dulces que ya comienzan a exportarse. Aquí se produce la variedad Valencia, la más demandada a nivel mundial; la mayor productora es la provincia de Coclé que se especializa en cultivos orgánicos. Esta Ruta de la Naranja se inicia en Penonomé, capital de la provincia de Coclé, a sólo 150 Km. de la ciudad de Panamá la capital. Aquí se visitan museos y otros monumentos y también una feria artesanal, para dirigirse a la zona montañosa de la provincia donde se encuentran los productores de naranjas. Se recorren viveros y fincas, los visitantes participan en la recolección y finalmente se recorren plantas procesadoras, todo matizado con degustaciones de frutas y jugo.

Ruta de la Naranja en Europa
Recorrido obligado en la provincia de Castellón, durante el año 2011 fue realizado por más de veinte mil turistas. El recorrido combina diversión, contacto con la naturaleza, disfrute del patrimonio arquitectónico, artístico y cultural con el conocimiento y degustación de estas prestigiosas naranjas incluyendo una visita al Museo de la Naranja de Burriana. Se desarrolla a lo largo de los municipios de Burriana, Nules, Moncofa, Xilxes y Almenara con la naranja como estrella aunque… no la única protagonista; de hecho, los turistas pueden disfrutar de otros productos gastronómicos como ¡la paella o los turrones!

Homenaje a la naranja en Australia
Australia es uno de los grandes productores de naranjas del mundo, con alrededor de 450.000 toneladas pronosticadas para el año 2012. Sus naranjas son deliciosas pero… ¿sabías que inspiraron la arquitectura de la célebre Opera House, símbolo de la ciudad de Sydney en todo el planeta? Este magnífico auditorio inaugurado por la reina Isabel II en 1973, diez años después de la fecha prevista, fue diseñado por el famoso arquitecto danés Jørn Utzon. Se trata de grandes estructuras curvas recubiertas con mil millones de azulejos de color blanco y crema, asentadas sobre 580 pilares clavados a 25 metros bajo el nivel del mar. Según la leyenda, Jørn Utzon estaba comiendo una naranja de postre cuando al pelarla y dividirla en 8 partes descubrió que cada trozo tenía dos caras planas y un octavo de superficie esférica y, superponiéndolos de diferentes formas, imaginó un bello velero listo para zarpar desde la hermosa Bahía de Sidney.

Foto: vía Wikipedia