Variedades de la naranja sanguínea

Ahora vamos a conocer las variedades de estas simpáticas naranjas, que tienen mucha personalidad pero… poca resistencia, por eso son difíciles de transportar y no duran mucho una vez cosechadas. Sin embargo, son frutos raros y delicados que darán un toque exótico a la comida de todos los días.

Sanguíneas españolas
Doble fina: fue la naranja sanguínea más importante de Europa, pero por su poca durabilidad debió ceder su lugar a la Navel. La fruta es de tamaño mediano, forma variable entre redonda y ovalada, con o sin ombligo. La pigmentación de la cáscara está en relación con el color interno: cuanto más roja es la pulpa, más coloreada la corteza. Ésta es lisa y fácil de pelar. El sabor es el típico de la naranja sanguínea: dulce y ligeramente ácido. Es bastante jugosa y presenta cinco semillas por fruto. Se cosecha en enero y los frutos que no se recolectan a tiempo tienen tendencia a caer del árbol. Dio origen a otras variedades como la Doble Fina Mejorada (o Washington Sanguina), la Sanguinelli y la Entrefina.

Sanguíneas del norte de África
Maltaise Sanguine: Aunque se cree que esta variedad se originó en la isla de Malta, actualmente se produce en Túnez y Marruecos. Es una variedad “semi-sanguina”, de gran calidad y extraordinario sabor, tanto que en Francia es llamada “la reina de las naranjas”. Otras denominaciones son Maltaise Semi-Sanguine y Tunisian Maltaise. Son naranjas medianas, ligeramente ovaladas y de corteza un poco rugosa, color naranja o con un tono rojizo, blanda y fácil de pelar. La coloración de la pulpa varía desde ligeramente roja hasta bien coloreada, pero nunca en exceso. Tierna y jugosa, muy dulce, prácticamente no tiene semillas por lo que es ideal para la mesa. Alcanza la madurez entre fines de enero y febrero pero aunque no sea cosechada a tiempo la fruta puede permanecer en el árbol sin perder calidad y puede ser también almacenada durante un tiempo razonable. La mayor productora es Túnez, con 100.000 toneladas al año provenientes especialmente de Solimán, en Nabeul, Cabo Bueno, al sudeste de la ciudad de Túnez la capital.

Sanguíneas italianas
Moro: es una variedad reciente, derivada de la Sanguinello Moscato, cultivada desde mediados del siglo XX en Sicilia, Italia. La naranja Moro es muy variable e inclusive se pueden encontrar de distintas formas y tamaños en el mismo árbol, pero lo que más la identifica es su color: ninguna naranja sanguínea alcanza la gama de colores de la Moro, desde el amarillo al borgoña, tanto la pulpa como la cáscara. Es un fruto delicado que no soporta bien el transporte. Brinda un jugo color borgoña muy apreciado en Italia.

Queda mucho en el tintero, como las nuevas variedades españolas, la antigua Sanguinello siciliana y la africana Tomango, pero ya las veremos en detalle. Como ves, la naranja sanguínea evoca paisajes lejanos e invita a saborear y viajar con la imaginación.

Foto: vía Morguefile

vía Wikimedia