Trucos gastronómicos con naranjas

Como se puede ver en muchísimos recetarios de cocina, la naranja es un ingrediente versátil, fresco y delicioso, que aporta sabor y nutrición realzando cualquier plato.  Desde el aperitivo hasta el postre, desde el desayuno hasta la cena, siempre puedes incorporar naranjas a tu dieta.  Pero no es cuestión de tomar una naranja y listo; cada preparación tiene su técnica.  A continuación, todos los detalles para aprovechar al máximo las naranjas.

Extracción de jugo
Preparar un jugo de naranja parece muy fácil pero… hay trucos y detalles para tener en cuenta.  Para empezar, si lo que deseas es beber jugo de naranjas recién exprimido, es importante adquirir naranjas bien jugosas; las reconocerás porque al sopesarlas en la palma de la mano, resultan más pesadas de lo que su volumen indica.  Antes de exprimir una naranja es importante lavarla y secarla, ya que la superficie puede contener microorganismos o restos de agroquímicos, aunque si compras naranjas por Internet tendrás la garantía de adquirir naranjas libres de contaminación.  Otro elemento a tener en cuenta es la temperatura: las naranjas frías proporcionan menor cantidad de jugo que las naranjas a temperatura ambiente.  Un truco para obtener más jugo es colocarla 15 segundos en el horno de microondas; otro, es amasarla sobre una superficie bien lisa como la mesa o la mesada de la cocina, para romper las fibras interiores y permitir que suelten más jugo.  Ya estamos a sólo un paso de nuestro vaso de jugo de naranja: la naranja debe cortarse por la mitad en sentido transversal y colocarse en el extractor que puede ser manual, mecánico o eléctrico.  Recuerda que para disfrutar todos los nutrientes del jugo de naranjas, debes beberlo no más de 20 minutos después de exprimido.

Utilización de la cáscara
La cáscara de la naranja se emplea en cientos de preparaciones: finamente cortada en juliana, rallada o picada.  Uno de los ingredientes más habituales es la “ralladura de naranja” que no es otra cosa que la cáscara rallada en diferentes grosores, con la finalidad de perfumar una preparación.  Si lo que se desea es utilizar la cáscara por ejemplo para preparar confituras o mermeladas, las naranjas deben pelarse previamente con un cuchillo filoso o un pelador de papas, tratando de dejar la piel blanca que se encuentra entre la cáscara y los gajos.  La cáscara así obtenida luego puede cortarse en tiras largas y finas.  En cambio, si lo que necesitas es ralladura de naranja, se toma la naranja entera, previamente lavada y seca, y se ralla la superficie de la cáscara con la parte más fina de un rallador de verduras.  Es importante tener en cuenta que la ralladura de naranja debe ser muy fina, sólo para aromatizar la preparación.

Segmentación
Otra técnica interesante que se utiliza en muchos platos y especialmente en cocteles, que tiene por finalidad la decoración o la presentación del plato.  Se toma una naranja entera, lavada y seca, y se rebana cada extremo para obtener superficies de apoyo planas.  Se coloca la naranja sobre una tabla apropiada y con un cuchillo bien afilado se separa la cáscara por el interior, siguiendo la forma de la naranja y cortando ligeramente la pulpa.  Se toma la naranja pelada y se coloca sobre la palma de una mano; con la otra se segmenta la naranja separando los gajos con el cuchillo filoso.  Esta técnica se utiliza en recetas como este cóctel con vino blanco caliente:

Ingredientes

  • 100 ml de vino blanco (¡recuerda las equivalencias!)
  • 2 ramitas de romero
  • 2 cucharadas de miel
  • El jugo de 1 naranja
  • Gajos de naranja, para decorar

Preparación
Calentar todos los ingredientes, con excepción de los gajos de naranja, en una sartén. No deje que hierva.  Verter el vino en vasos y servir decorados con gajos de naranja.

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